El Convento de Santo Domingo fue el primero de los que se construyeron en la naciente Villa Baja de Archidona a lo largo del s. XVI.

Los primeros datos de su existencia se tienenpor una concesión de agua y licencia para su construcción que dio D. Pedro Girón, III Conde de Ureña, a Fray Reginaldo Montesinos, fechada en Morón el día 10 de septiembre de 1531. Los frailes desplazados entonces a Archidona trajeron la devoción a la Virgen del Rosario y al Dulce Nombre de Jesús, ya que esto era norma obligada para la Orden de Predicadores.

Años más tarde, en 1547 el alarife Gonzalo Márquez y el carpintero Pedro López, ambos de Málaga, rematan las obras, siendo dotado y fundado el convento mediante escritura extendida en Osuna el 7 de marzo de ese mismo año por D. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña, señor de las villas de Peñafiel, Gumiel de Izán, Osuna, Morón, Arahal y Archidona, y bendecida su Iglesia y Cementerio el 24 de octubre por el Obispo de Málaga, Fray Bernardo Manrique O.P., celebrando ese día la misa Fray Diego de Villalobos primer vicario o superior del convento. El 13 de diciembre de 1551 D. Pedro Girón, hijo mayor del Conde, hizo entrega de las llaves a fray Diego, quien, “vestido de vestiduras sacerdotales”, las aceptó en nombre de la provincia dominicana de Andalucía.

El retablo del altar mayor de la Iglesia fue encargado el 13 de septiembre de 1555 mediante escritura concertada entre el Prior Fray Bernardo de Celada y el pintor de imaginería Antonio de Alfián, documentándose ya su existencia en el año 1573.

Con fecha de 20 de junio de 1586, una cédula dada en Roma por S.S. Sixto V facultaba al Dominico P. Alejandro Revi, junto a otros frailes del Convento de Archidona, para la fundación de varias Cofradías del Dulce Nombre, entre ellas la de la ciudad de Antequera.

El 19 de enero de 1587, ante el escribano Hernando de Santisteban testó Isabel Sarmiento, esposa de Luis Barahona de Soto disponiendo entre otras cosas que quería se le enterrara en el cementerio de la Iglesia de Santo Domingo.

En 1588 el Dulce Nombre de Jesús Nazareno era ya objeto de culto en el Convento de Santo Domingo, según consta en el testamento de Domingo González Barroso, que con fecha 11 de mayo deja una cantidad de dinero para misas. Esto plantea la posibilidad de que existiera una talla anterior a la actual, puesto que la fecha de datación de la imagen es alrededor del año1665.

En el año 1604 los frailes del convento pasaron necesidades, por lo que solicitada ayuda a la señora Condesa de Osuna, ésta escribió al Cabildo Capitular con fecha 29 de agosto mandando se le acuda al Convento del Señor Santo Domingo de esta villa con algún trigo del pósito por la necesidad que el convento tiene. A su pesar, este ruego fue denegado, alegando que el pósito tenía poco trigo y que la necesidad de los vecinos era muy grande. En vista de lo cual los frailes se dirigieron a los capitulares reclamando la cantidad de sesenta ducados que les debían de la limosna de los sermones que habían predicado en la Iglesia Mayor, pero no hubieron de tener éxito porque más tarde, en el año 1612, volvieron a reclamar noventa ducados de los sermones que el dicho convento predica en la Iglesia de Ntra. Sra. Santa Ana de esta villa, de nueve años que ha que no se le pagan.

En 1632 la Capilla Mayor del Convento amenaza ruina: ”… reparos y la obra de la dicha capilla que oy son muy necesarios de manera que con toda brevedad no se hacen se cayra con que la fabrica de la dicha yglesia bendra en gran ruina...”

En 1636 el Cabildo dio licencia al Padre Prior de frailes del Convento de Santo Domingo para que pudiera ordenar cortar madera con destino al molino de aceite que tenía esta comunidad

En el año 1675 consta la existencia de una Capilla dedicada al culto del Dulce Nombre, según donación testamentaria hecha al convento por Dñª. Francisca Pizarro. La capilla estuvo situada a los pies de la nave adyacente, lugar en que años más tarde se construiría el camarín que hoy se conserva.

En 1689 el Convento de Sto. Domingo seguía necesitando urgentemente no sólo reparos sino también obras de importancia, ya que los frailes dieron un poder a José de Mulza para que los representara ante el Duque de Osuna en Madrid, pidiéndole al patrono del convento ayuda para hacerlo de nuevo habitable, puesto que tanto los frailes como el mismo convento se encontraban en una situación bastante precaria. La ayuda solicitada no tardó demasiado en llegar porque en 1690 la comunidad dominica de Archidona recibe 6000 reales a cuenta de 1500 ducados prometidos para la reparación del Convento.

Los alarifes archidoneses Pedro Senciánez y Domingo González y el carpintero Juan de Astorga en el año 1731 realizaron una reparación general en el Convento sufragada con los medios económicos aportados por D. José Téllez de Girón y Benavides, XI Conde de Ureña y VII Duque de Osuna.

Los alarifes archidoneses Pedro Senciánez y Domingo González y el carpintero Juan de Astorga construyeron el camarín del Dulce Nombre en fecha aproximada al año 1731, siendo decorado con profusión de espejos, pinturas y yeserías de estilo influido por el barroco americano. Su obra se hizo con los medios económicos que D. José Téllez de Girón y Benavides, XI Conde de Ureña y VII Duque de Osuna, dio en aquel año para una reparación general del convento. También es destacable el Camarín de la Virgen del Rosario, al fondo de la nave adyacente, decorado con yeserías y pinturas realizadas por Alonso Medina en el s. XVIII.

En el Capítulo Provincial de los dominicos de Andalucía, celebrado en Cádiz en el año 1750, se señala el número máximo de religiosos que podría tener cada convento. Para el caso del convento de Santo domingo de Archidona serían catorce, de los cuales tres deberían ser laicos.

En 1757, según recientes investigaciones, fue llevada a cabo la construcción del Camarín del Dulce Nombre, siendo decorado con profusión de espejos, pinturas y yeserías de estilo influido por el barroco americano, y sin saberse a ciencia cierta quienes fueron los artistas que lo realizaron, pero sí que fue sufragado por los hermanos de la cofradía y los devotos de su Imagen. Así lo demuestra el testamento y codicilo de la devota Francisca Castillero, quien en un principio daba para tal fin cincuenta reales de vellón y luego aumentaba dicha cantidad hasta llegar a mil.

De esta época, s. XVIII, se puede destacar también, al fondo de la nave adyacente, el Camarín de la Virgen del Rosario, decorado con yeserías y pinturas realizadas por Alonso Medina.

El día veintitrés de agosto de 1760 se realiza el primer contrato entre la comunidad de frailes del Convento de Sto. Domingo de Archidona, siendo prior el M. R. P. Frai José del Corral, y el maestro de talla Francisco Primo, para la realización de un nuevo retablo para la Capilla Mayor de dicho Convento. El retablo tendría que estar asentado en dicha capilla el día veinticinco de diciembre de 1762 según consta en el contrato. Pero llegado el dos de junio de este último año se vuelve a realizar una nueva escritura entre el Convento de Sto. Domingo y el tallista Francisco Primo para concretar aspectos del retablo y ampliar el periodo de ejecución. El retablo sería sufragado por la hacienda del Duque del Osuna en Archidona.

Entre el 24 y 26 de marzo de 1763, proveniente de Málaga y con siguiente destino a Granada, permaneció en Archidona el Maestro de Ordenes y visitador itinerante de la provincia dominicana de la Bética, fray Tomás de Bojador.

Las primeras referencias a un panteón construido por la Cofradía para sepultar a todos sus hermanos las encontramos en 1798 en el testamento de José Villegas. Pensamos que dicho panteón estaba compuesto por una serie de nichos situados bajo el subsuelo de la plataforma del Camarín.- En el mismo documento este devoto deja un donativo de cien reales de vellón como ayuda para hacer la puerta de cristales que la Cofradía ha acordado colocar en el Camarín del Dulce Nombre.

En un informe del Vicario General fray José Díaz, fechado en Almagro el uno de noviembre de 1803, dando razón del número de individuos de que consta cada convento dominicano, con expresión de sus diferentes clases y la renta anual regulada por el último quinquenio, se señala que en el de Archidona había cinco frailes y tres hermanos legos, y que la renta anual era de 18.059 reales.

Era tal el entusiasmo que los archidoneses profesaban al Dulce Nombre, que la noche del “Sermón de la Madrugada” del año 1809 fue tanta la gente aglomerada esperando a la puerta del Templo, que al abrir un hermano lego las puertas se le vino encima la gran masa humana, derribándole tan violentamente que momentos después fallecía a consecuencia del accidente.

La invasión francesa sin duda afectó de forma muy negativa al convento, ya que en el acta capitular del día 21 de marzo de 1813 consta una orden del jefe político de Sevilla por la cual se dispone devolver a los religiosos de Santo Domingo tanto los bienes muebles como los inmuebles de que habían sido despojados.

El 11 de octubre de 1835 se produce la disolución de todas la órdenes religiosas, excepto las hospitalarias, por su apoyo al carlismo, lo que obligó a la exclaustración de los dominicos y cierre del convento. Sólo se mantuvo de los dominicos el Convento de Ocaña, como noviciado para las provincias ultramarinas.

Un año más tarde, con fecha 19 de febrero de 1836 se publica el Real Decreto de expropiación de bienes raíces pertenecientes a las comunidades religiosas disueltas (Desamortización de Mendizábal), y en el mes de julio se suprime el pago de los diezmos y primicias. Sobre esta fecha se debió producir el deslinde de la cofradía con respecto a los dominicos ya que, según las actas, aun cuando éstos no estaban ya en el pueblo la procesión pudo seguir saliendo merced a que la orden de expropiación excluía la Iglesia, la sacristía y el pórtico.

En un principio, ya en 1836 se pensó dedicar el edificio del convento a orfanato, cosa que no se haría puesto que los niños expósitos se siguieron mandando a la vecina ciudad de Antequera, pero en 1841 considerando que el convento se encontraba en estado ruinoso, se acordó construir en el edificio una casa de maternidad que tampoco se llegó a fundar. Después de estos fallidos proyectos, el convento fue puesto en venta exceptuando la Iglesia, sacristía y pórtico; lo compró por la cantidad de 23.843 reales Don Francisco de la Fuente con fecha 21 de julio de 1851.

Sor Teresa Titos Garzón, elegida en 1883 priora del Beaterio Dominicano de Santo Domingo de Granada, fundó en Motril en 1907 la Congregación de Santo Domingo para la educación de niñas pobres. Más tarde abrió otro colegio en Baena y preparaba la apertura de otro en Archidona cuando enfermó gravemente. No obstante el Colegio de Archidona fue fundado, instalándose las monjas dominicanas en el Convento de Santo Domingo.

D.Francisco de la Rosa Cárdenas, esposo de Luisa Tamayo Sánchez-Lafuente, reparó a sus expensas el templo y restauró en 1918 el Camarín del Dulce Nombre. En agradecimiento y recuerdo se descubrió una lápida de mármol gris, que hasta antes de la última restauración de 2002, realizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, estuvo conservada en el mismo lugar, con la siguiente inscripción

A LA MEMORIA DE

D. FRANCISCO ROSA Y CÁRDENAS

RESTAURADOR DE ESTE CAMARÍN,

ESCLAVO REPARADOR DE ESTE SANTO TEMPLO

E INICIADOR DEL COLEGIO DE NIÑAS

PARA MAYOR GLORIA DE DIOS

Y BIEN DE ARCHIDONA.

ROGAD POR ÉL.

ARCHIDONA, 6 DE AGOSTO DE 1918

En 1925 las Monjas Dominicas dejan el Convento de Archidona, trasladándose a Granada, Hecho que como “desgracia para esta Cofradía y para el pueblo” lo señala el Cabildo de la Archicofradía del Dulce Nombre celebrado el día 12 de abril de ese año.

Años más tarde, en 1931 la Archicofradía se reúne con carácter extraordinario para dar cuenta de la siguiente propuesta la camarera del Dulce Nombre, Dñª. Angeles de la Rosa Aparicio: ... que siendo notorio el estado de ruina que amenaza la Iglesia de Sto. Domingo, donde radica la imagen de nuestro titular, cerrada al culto desde hace tiempo y por lo tanto en completo estado de abandono, lo que motiva que pueda peligrar la integridad de la referida imagen, joya artística de incalculable valor que tenemos la obligación moral y material de conservar como depósito sagrado de pasadas generaciones y legar a las futuras, por cuanto en ella se sintetizan a más de su imponderable valor artístico la suma de tradiciones y de afectos de todos los archidoneses... El texto continúa afirmando que ... si la cofradía lo estimaba procedente, la mencionada señora podía construir a sus propias expensas una capilla en la Iglesia Parroquial en la que el titular recibiera el culto que todos sus devotos añoraban poder darle. El Cabildo aceptó la propuesta, aunque manteniendo el Convento de Santo Domingo como sede de la Cofradía y trasladando allí la Imagen el Jueves Santo para ser expuesta esa noche y procesionarla la mañana siguiente como desde antaño se venía realizando, La procesión siguió saliendo de Santo Domingo hasta el año 1946, pero un año después comenzó a salir de la Iglesia de la Victoria.

Después de la marcha de las monjas el convento se dedicó en parte a escuelas públicas, instalándose allí la Graduada de niños Santo Domingo y la Graduada de niñas Ntrª. Srª. de Gracia, que permanecieron, la primera hasta el año 1961 y la segunda hasta 1973. En la planta baja hubo instalada, desde los años cuarenta hasta finales de los cincuenta, una fábrica de jabón

Al principio de los años cuarenta, una vez cerrada al culto y expoliada la Iglesia con la pasividad de las autoridades locales, el retablo del altar mayor de la Iglesia del convento fue trasladado a Málaga y colocado en el altar Mayor de la Iglesia de Santiago; la misma suerte sufrieron otro retablo que fue a parar al sotocoro de la Iglesia del Sagrario, las andas de plata de la Virgen del Rosario, que fueron fundidas para que su materia prima sirviera para construir el Sagrario de la Catedral de Málaga, y el trono de la Virgen del Rosario, que fue utilizado durante un tiempo para el traslado de la Virgen de la Victoria. Algunos otros retablos pasaron a otras Iglesias de Archidona.

Durante unos años y hasta que el estado de deterioro y seguridad de la Iglesia lo permitió, ésta sirvió para guardar los tronos de las cofradías, hasta que el estado de lamentable abandono aconsejó a éstas adquirir locales o pensar en construir sus propias Casas de Hermandad.

Las intensas lluvias del mes de noviembre de 1988 desplomaron la techumbre de la Iglesia y terminaron de derruir el Convento de Santo Domingo. Sólo se mantuvo en pie la nave adyacente de la Iglesia, donde se conservan los camarines de la Virgen del Rosario y del Dulce Nombre, además de algunos muros perimetrales y el patio del convento.

En enero de 1994 comienzan las obras de reconstrucción como Hotel-Escuela del Convento de Santo Domingo, según proyecto encargado por la Consejería Cultura de la Junta de Andalucía a los arquitectos Enrique Cosano y J. Ignacio Garmendía, con un presupuesto en su primera fase de 106 millones de pesetas. Esta primera fase terminó en abril de 1995 y se pararon las obras. Tres años más tarde, en el mes de enero se reanudan y comienza la segunda fase, que termina en el mes de abril de 1999. El día 10 de mayo de este mismo año comienza, sufragado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y con un presupuesto de 75 millones de pesetas la obra de reconstrucción de lo que fue Iglesia de Santo Domingo, para ser utilizada como sala de usos múltiples anexa al hotel.

En el mes de febrero de 2001 es inaugurado el Hotel-Escuela Santo Domingo, pero funcionando sólo como Escuela, inscribiéndose y comenzando las clases los sesenta alumnos de la primera promoción.

Durante el año 2002 por la Consejería de Cultura son restauradas las yeserías, pinturas y espejos barrocos de los camarines de la Virgen del Rosario y del Dulce Nombre. Se echa de menos la lápida en mármol gris del año 1918 colocada en el camarín del Dulce Nombre en su anterior restauración, que como parte de la historia cultural del pueblo esperamos restituyan.

El día 21 de diciembre de 2002 es inaugurada, una vez restaurada, la sala de usos múltiples en lo que fue Iglesia del convento, celebrándose un encuentro de pastorales organizado por la Asociación de Vecinos del Centro Histórico con la colaboración del Ilustre Ayuntamiento.Por fin, a finales de febrero de 2004 comienza a funcionar como hotel lo que desde 1547 fuera convento y hoy flamante Hotel-Escuela Convento de Santo Domingo.

Bibliografía:

-“Historia de Archidona” de Ricardo Conejo Ramilo

-“Guía Artística de Archidona” de María Dolores Aguilar

-“Reseña Histórica” de los Estatutos de la Archicofradía del Dulce Nombre

-“Boletín informativo” nº. 17 del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Málaga

-“Historia de la Provincia Dominicana de España” de Fr. Ramón Hernández O.P.

-“Los dominicos en Andalucía” de Alvaro Huerga

-Escritos e investigaciones del historiador Manuel Garrido Pérez

-Escritos y vivencias personales del autor.